El procedimiento permitió secuestrar la droga antes de que llegara a los pabellones y derivó en el inicio de una causa por infracción a la Ley 23.737.
El operativo se desarrolló poco después del mediodía, en el sector de requisa destinado a visitas femeninas. Allí, el personal detectó movimientos sospechosos y activó el protocolo habitual. Lo que parecía un control más terminó con un hallazgo que confirmó la importancia de cada revisión.
Según se informó oficialmente, la mujer de 40 años llevaba ocultos cinco envoltorios con una sustancia blanca que, tras el test orientativo, arrojó resultado positivo para cocaína con un peso total de cuatro gramos. Además, tenía un envoltorio con diez gramos de marihuana y 38 pastillas de distintos colores cuyo análisis quedará sujeto a pericias posteriores.
De inmediato se dio intervención a la fiscal federal Paula Perfetti, que dispuso el secuestro de todos los elementos y el inicio de actuaciones judiciales. En paralelo, trabajó personal especializado en Toxicomanía para garantizar la cadena de custodia y las pruebas correspondientes.

Gracias al trabajo del personal penitenciario la droga no llegó a destino. Y eso, en una unidad penal, marca la diferencia. Cada envoltorio o pastilla detectada es un problema menos dentro de los pabellones y un paso más en la prevención de conflictos internos.
Desde el Ministerio de Seguridad y Justicia de Río Negro remarcaron que las requisas forman parte de un esquema permanente de control que busca preservar el orden, la salud y la seguridad tanto de las personas privadas de libertad como del personal penitenciario.