Con esta planificación se busca mejorar la transitabilidad de forma ordenada, asegurando que cada bache generado por reparaciones previas quede completamente sellado y nivelado con el asfalto original.
Esta política responde a un lineamiento institucional de Aguas Rionegrinas orientado a mitigar el impacto que las obras de mantenimiento suelen causar en la infraestructura vial diaria. Al asumir la responsabilidad de la reparación final de las calles, la empresa busca optimizar la convivencia entre los trabajos esenciales de saneamiento y la comodidad de los vecinos que circulan por la vía pública.
La iniciativa profundiza una modalidad de gestión que ya se implementó con éxito en otros puntos de la provincia. Al respecto, el Gerente General de Aguas Rionegrinas, Javier Iud, señaló que se estaba intensificando el bacheo en ciudades como Viedma, Bariloche y localidades del Alto Valle con un servicio tercerizado que permitía mayor rapidez, descomprimiendo a la cuadrilla para que se enfoque de lleno en garantizar la atención de cuestiones de agua y cloacas.